Goles
a final de mes.
¿Y el
domingo por la tarde? Fútbol. Al cierre
de esta edición, el jueves a las 15.30
horas, aún no sabíamos cómo
le fue a España con Rusia. Nos temblaba
el estómago, no sabemos si por la hora
o por los nervios.
Esta mañana,
cuando se esté repartiendo el periódico
igual todavía se oyen las voces de alguno
que lo ha celebrado más de la cuenta. Ojalá,
sería una buena señal. El fútbol
ha sacado al balcón flores amarillas y
rojas en forma de banderas. Ilusionante imagen
de un sentimiento, por encima de las cortas miras
de los que llevan estos símbolos a escenarios
políticos en fuera de juego. Es espectacular,
y una señal de fuerza, compañerismo,
afición, alegría y orgullo sano.
Sin saber el resultado, la selección española
ha sido capaz de aunar la ilusión de millones
de ciudadanos que además tienen que convivir,
sufrir y sobrevivir a los goles en contra de estos
tiempos. La crisis, los ajustes, la hipoteca,
el paro, siguen llegando a final de mes, pero
se reclama, como España, un extraordinario
protagonismo del ‘equipo’ para buscar
soluciones a los problemas que tenemos en el campo.
Seguimos teniendo esa especial manía autodestructiva,
sobre todo, los que se sienten más a gusto
esperando el fracaso, que es su propio fracaso,
para criticar al otro, para seguir amparado bajo
la vieja camisola del todo va mal, sin esforzarse
en la estrategia del esfuerzo por mejorar las
cosas.
Parte de culpa
la tenemos los medios de comunicación.
Algunos encumbrados en la noche, se han acostumbrado
a sacar partido del problema, sin saber que hay
una inmensa área para el análisis
y el conocimiento.
Brilla también
por su incompetencia la Federación Española
de Fútbol, que entre otras ha tenido una
actuación bochornosa en el caso de Luis
Aragonés.
Sin conocer
el resultado, esperamos seguir viendo banderas,
y poder abrazarnos el domingo, aunque sea por
el fútbol, que el lunes ya llegará
y habrá que inventarse un nuevo regate.
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